Por Jose

Tras la felicitación de su amigo Ferrero, y ya con su mujer, Cristina, y sus niñas, Claudia y Alma, en la pista, Albert Costa ha tenido que coger el micrófono para agradecer tantas muestras de cariño. "Este día no lo olvidaré nunca", aseguraba Costa.
El ilerdense no se ha cansado de hacer reverencias hacia la grada. "Vosotros venís aquí a ver a vuestros ídolos, pero pensad que sin vosotros, nosotros los jugadores no seríamos nada", sentenciaba antes de abandonar por última vez la mítica pista central del Real Club de Tenis Barcelona.
Adios a un gran tenista, y algo que es tanto o mas importante una gran persona
