Roger dio el golpe


Y se acabó nomás la racha de Rafael Nadal en polvo de ladrillo. El verdugo del español fue el suizo Roger Federer, número 1 del mundo, que lo venció por 2-6, 6-2 y 6-0 en la final del Masters Series de Hamburgo.

Federer comenzó muy errático el primer set, y en apenas media hora ya había perdido el primer parcial; Nadal no era una topadora, pero aprovechaba los (demasiados) errores que cometía su rival. Un bajo porcentaje de primeros servicios metidos, y aún peor el porcentaje de segundos servicios ganados para el suizo fue el reflejo de ese nefasto primer set.

Pero luego de un mal comienzo de segundo set para el número 1 del mundo (el rostro mostraba todo su enojo), fue cambiando poco a poco y se convirtió en el que estábamos acostumbrados a ver: el hombre que arrollaba a sus rivales. Paralelamente al ascenso del nivel de Federer, Nadal empezó a fallar. Y así se llegó al tercer set, tras 2 quiebres a favor del helvético.

Set decisivo, entonces. Donde se suponía que Nadal iba a ser Nadal y se quedaría con el título de Hamburgo. Tuvo un punto de quiebre a favor el español en el primer game, pero Roger, a fuerza de voluntad, lo levantó. Y fue construyendo un set inolvidable. Quebró tres veces y dejó en 0 al ahora ex imbatible.

Roger siguió el camino que habían marcado Davydenko (en Roma, hace una semana) y Hewitt (en este mismo torneo, ayer). Le quebró la racha a Nadal de 81 partidos ganados en forma consecutiva sobre polvo de ladrillo y puso el historial entre ellos en 7-4 (la ventaja la lleva el español). Además, Federer alcanzó la 37° victoria consecutiva en tierras germanas. Día histórico.