Por Santiago

En las últimas semanas, dos veces en concreto se puso en riesgo la histórica racha que posee el español Rafael Nadal. Esos partidos fueron los que lo enfrentaron con el ruso Nikolay Davydenko, en la semifinal de Roma, y con el australiano Lleyton Hewitt, en la reciente semifinal de Hamburgo.
Una semana atrás, Davydenko había poseído un set point en el primer parcial, que luego no pudo concretar; Rafa se llevó ese set por 7-6 (3). Luego, en el segundo set, Nadal salvó 5 puntos para no ir a un tercer set, pero Davydenko terminó ganando ese segundo parcial por 7-6 (8). Finalmente, el español se llevó el set final por 6-4 y alcanzó la final de Roma. Pero seguramente la pasó muy mal en esas 3 horas y media que duró la semifinal.
Hoy, Hewitt -quien, curiosamente, fue el verdugo de Davydenko en Hamburgo- estuvo a punto de dar el batacazo, pero las cosas del tenis (quiebres, mala fortuna, enfriamientos) se lo impidieron. Empezó jugando en un formidable nivel, y logró el primer set por un abultado 6-2. El segundo parcial fue propiedad de Nadal gracias a solo un quiebre (6-3). Y en el tercer set, tras muchísimos quiebres, Hewitt desperdició dos puntos de quiebre en el duodécimo juego. En caso de haberlos concretado, ese parcial se habría definido en un tie-break de vida o muerte. Pero no, fue 7-5 para el número 2 del mundo.
Davydenko y Hewitt marcaron un camino, el de cómo jugarle a Nadal en polvo de ladrillo y tenerlo contra las cuerdas. ¿Federer seguirá ese camino? ¿Alguien se le atreverá a Nadal en Roland Garros? Interrogantes que tendrán respuestas en el curso de los próximos días.

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