Siempre que comienza un nuevo año es bueno repasar lo que nos dejó el anterior. Un año bastante positivo para el tenis argentino y chileno. Bastantes podrán discutir que fue positivo para el tenis argentino debido a los resultados de ciertos jugadores, pero se estuvo a un paso de lograr el objetivo máximo. En este primer resumen del año repasaremos lo que nos dejó la Copa Davis.

- Final de Copa Davis para Argentina.
- Cuartos de final para Chile.

Copa Davis

Desde siempre, la Copa Davis fue el objetivo máximo de todos. Muy pocos tenistas podrían renunciar a una convocatoria para el equipo nacional: es todo un orgullo representar a tu país en una competición tan importante como esta. Algunos pueden subir su nivel en la Copa Davis con respecto al del circuito (como es el caso de David Nalbandian, por ejemplo); otros, pueden bajarlo, pueden dejarse llevar por la presión (ejemplos sobran).

Los dos países más importantes en cuanto al tenis sudamericano solo habían llegado una vez a la final de esta Copa: Chile perdió 4-1 contra Italia en 1976, mientras que Argentina fue vencido de visitante contra Estados Unidos por 3-1 en 1981.
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Argentina empezó su participación en esta edición con una contundente victoria sobre el equipo sueco (dirigido por uno de los más grandes de la historia, Mats Wilander). Fue 5-0 estrenando el Parque Roca, al sur de la Capital Federal. Gran acierto del capitán Alberto “Luli” Mancini en incluir en el equipo a José Acasuso (que una semana atrás había ganado el torneo de Viña del Mar en singles y dobles) y desafectar del equipo a Gastón Gaudio –se bajó solo- y Guillermo Coria.

El “rey” David le dio el primer punto al equipo luego de comenzar perdiendo un set ante Robin Soderling, y “Chucho” lo bailó a Thomas Johansson (6-1, 6-1 y 6-3).

Ya el sábado, el dobles –formado por los cordobeses Agustín Calleri y David Nalbandian- vencieron a la dupla Aspelin y Bjorkman (éste último es un ex número 1 en dobles) en cuatro sets.

Finalmente, Juan Ignacio Chela y José Acasuso completaron la goleada.


Por otra parte, Chile derrotó a los finalistas del 2005: los eslovacos. Fue en el estadio de Rancagua.

No tuvieron muchos problemas para ponerse 3-0 el sábado y avanzar a cuartos de final: Fernando González arrancó con una victoria en tres sets sobre Mertinak y Nicolás Massú ganándole en 4 parciales a Dominio Hrbaty; al día siguiente González y Massú derrotaron a Lacko y Mertinak en cuatro sets.

Por último, el joven Paul Capdeville venció a Bruthans y Lacko le dio el único punto a Eslovaquia tras el retiro de Alan García cuando iban 4-1 en el segundo set.

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Dos meses más tarde, Argentina tenía la gran chance de quedar eliminada en la rapidísima carpeta techada del DOM Sportova de Zagreb, la capital de Croacia (campeón en 2005). Pocos días antes de aquel 7 de abril –día en que comenzaron las series de cuartos de final- se confirmó una lesión en la espalda de Mario Ancic, segundo singlista croata. Alivio para el equipo argentino. Alberto Mancini decidió repetir el equipo que le ganó a Suecia dos meses atrás. El resultado le dio la razón.

El primer partido de la serie fue entre el croata Ivan Ljubicic (quien también, curiosamente, es el capitán de su equipo) ante Agustín Calleri. A priori, tarea sencilla para el pelado. Pero no: el argentino dio la sorpresa en los dos primeros sets y en el tie break del tercero estuvo 6-6, a dos puntos de llevarse el partido. Desperdició esa chance y el bajón que significó eso no lo pudo disimular en los dos siguientes parciales, que fueron un trámite para el singlista número 1 croata.

Minutos más tarde, Nalbandian salió a la cancha con la presión de empatar la serie. Afortunadamente, eso no le pesó para nada y bailó a Marin Cilic –reemplazante del lesionado Ancic-.

Entonces, más que nunca el dobles era el partido crucial. Y así lo jugó Argentina: Nalbandian y Acasuso derrotaron a Ljubicic y Cilic en cuatro parciales para dejar 2-1 el resultado a favor de Argentina.

Llegado el domingo, el as de espadas argentino, David Nalbandian, tenía la chance de cerrar la serie contra Ljubicic. Pero el capitán croata conectó 35 aces y en tres sets corridos lo derrotó y puso 2-2 la serie, de modo que todo se definiría en el quinto partido. Y allí se verían las caras Juan Ignacio Chela y el desconocido Sasa Tuksar, que le ganó la pulseada a Marin Cilic. Empezó mal el asunto, ya que Tuksar se adelantó y ganó el primer set contra un Chela errático. Pero, afortunadamente, aún sin jugar en gran nivel, a Juan Ignacio le alcanzó con pegar en los momentos justos y ganó los siguientes tres parciales y otorgar el pase a semifinales.


La otra cara fue la derrota chilena en el césped norteamericano. La elección de esa superficie fue determinante, ya que los visitantes venían jugando en gran nivel en todas las superficies.

El estadio Rancho Mirage vio incrédulo como en el primer partido Fernando González remontaba un partido impresionante ante James Blake, que se perfilaba como para tener una excelente temporada, tras llegar a la final de Miami. Tras perder los dos primeros parciales, el bombardero de la reina ganó los dos siguientes y forzó un quinto set. Allí, luego de más de una hora, ganó por 10-8 y dejó con una gran responsabilidad a Andy Roddick para el segundo partido.

El rival del norteamericano ex número 1 (el anterior a Roger Federer) fue Nicolás Massú. Si bien no parecía traerle problemas, no fue así. El norteamericano necesitó de dos tie-break –en el segundo y tercero- para derrotarlo en sets corridos.

Entonces, una vez más, el dobles del sábado sería determinante. La dupla número 1 del mundo, la de los hermanos Bob y Mike Bryan vencieron a Capdeville y García y pusieron la serie 2-1 a favor de Estados Unidos.

Ya el domingo, los errores de la árbitra en el partido entre Roddick y González fueron muy importantes para el resultado final. Tras empezar perdiendo, el norteamericano levantó el nivel y ganó los tres siguientes parciales para entregarle el pasaje a las semifinales a su país.
Luego, en un partido sin importancia para el resultado, pero si para las estadísticas, Paul Capdeville dio la sorpresa al derrotar a un desconocido –por su juego en el partido, por supuesto- James Blake.

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El 22 de septiembre, en un colmado Parque Roca, que fue remodelado y ampliada su capacidad a 14.000 espectadores, Argentina recibía a Australia. Las posibilidades eran más grandes que nunca de avanzar a una final luego de 25 años. Por otra parte, era una buena oportunidad para los australianos de vengarse de la derrota por 4-1 en los cuartos de final de la edición anterior, en julio. Además, el público argentino esperaba ansiosamente la presentación de Lleyton Hewitt, para entregarle un par de regalitos. El odio hacia este jugador parte desde sus peleas (con escupitajo incluido) con Chela en el Abierto de Australia 2005, y el papelón que protagonizó junto a Guillermo Coria en esa serie de julio de 2005.

El singlista número 1 argentino y el 2 australiano, Nalbandian y Philippoussis, respectivamente, fueron los primeros en jugar. Fue sencillo para el argentino, que en tres sets liquidó el partido.

Tras ese partido, llegaba el momento más esperado por el público: la presentación de Lleyton Hewitt. Otra vez, “Luli” Mancini acertó en la designación del segundo singlista: José Acasuso. A pesar del nefasto primer parcial, en el cual Hewitt arrancó en un gran nivel y lo ganó por 6-1, las cosas de a poco empezaron a salir para “Chucho”. El segundo parcial lo ganó y en el tercero se quedó sobre el final. Pero en el cuarto set empezó a funcionar todo a la perfección para el argentino y estiró la definición al quinto set. Allí, estando 4-0arriba el argentino, arrancó la lluvia, que hizo postergar la definición hasta el sábado. En la reanudación, perdió el game siguiente, pero completó su victoria en muy pocos minutos.

Una hora después de la victoria de Acasuso, a la cancha salieron los cordobeses Nalbandian y Calleri contra dos de los mejores doblistas del mundo: Wayne Arthurs y Paul Hanley. Los argentinos, a pesar de no ser ninguno de los dos especialistas en dobles, superaron a los australianos para desatar la euforia del público local. Argentina había accedido por primera vez en 25 años a una final de Copa Davis.

Para completar el resultado, Agustín Calleri apabulló a Paul Hanley en el cuarto partido; luego, se obtuvo el 5-0 tras la deserción de Wayne Arthurs. Sin embargo, jugaron un partido amistoso Juan Ignacio Chela y Chris Guccione, que se lo llevó el último. Lo que sorprendió fue que a la gente poco le importó el carácter de amistoso al partido y lo vio hasta el último punto.

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Penúltima semana de noviembre: días más tarde de la eliminación de David Nalbandian en las semifinales de la Masters Cup –y la posterior coronación de Roger Federer-, la delegación argentina llega a Ginebra, Suiza. El equipo es el mismo que en las tres convocatorias anteriores, con el agregado de Guillermo Cañas, quien viene de ganar 4 Challengers, entre ellos el de Buenos Aires.

Última semana de noviembre: Argentina llega a Moscú, ciudad donde se jugará la final. Poco más tarde de la llegada del equipo a la capital rusa, se rumorea una pelea entre el capitán y el primer singlista, es decir, Mancini y Nalbandian, respectivamente. ¿El motivo? Al parecer a David Nalbandian no le gustó la designación de Juan Ignacio Chela como segundo singlista. Al día siguiente, los dos desmintieron una pelea y declararon que fue una simple charla.

Viernes 1° de diciembre: el Estadio Olímpico de Moscú recibirá por tercera vez la final de la Copa Davis. Quinientos argentinos entre 10 mil rusos había allí. Entre ellos, Diego Maradona.

A las 7 de la mañana hora argentina, cualquier aficionado del tenis estaba despierto para ver la presentación de “Chelita”, que hasta ese momento llevaba un récord de 5-0 sobre el número 3 del mundo, Nikolay Davydenko. Esos números positivos fue lo que inclinó la balanza para que Chela, y no otro, esté jugando ahí. Tal vez, ese fue el error (se podría decir que el único del año) de Mancini. El ruso, confiadísimo, ganó el partido en cuatro sets.

Después de eso, Nalbandian jugó uno de sus partidos del año, y venció a Marat Safin (quien fue el que lo derrotó por primera vez en la Copa Davis) por un triple 6-4.

El día siguiente, sucedió lo inesperado: la derrota de la pareja argentina en el dobles. ¿Por qué inesperado? El dobles argentino con Nalbandian (que solo había perdido un partido de dobles en Copa Davis hasta ese momento) como integrante era muy difícil que pierda. Su acompañante en esta ocasión fue su coterráneo Agustín Calleri. Michael Youzhny desistió de jugar por lesión, y en su lugar entró Marat Safin. Fue victoria apabullante de la dupla rusa ante los argentinos, quienes estuvieron con un muy bajo nivel durante el partido.

Entonces el domingo era el día clave. Los dos llegaban con chances, Rusia con más, pero Argentina mantenía viva su ilusión.

En el cuarto partido de la serie el monarca de Unquillo derrotó en cuatro parciales a Nikolay Davydenko y emparejó el resultado: 2-2, y la Copa Davis tendría que esperar al final del quinto partido para tener nuevo dueño.

Ese quinto partido lo protagonizaron Marat Safin y José Acasuso. Luego de un comienzo no muy bueno para el argentino, tuvo una increíble levantada en el segundo set e ilusionó a todos. En el tercer parcial le volvieron las dudas al misionero y se quedó en una situación límite: a un set de estirar la definición al quinto parcial o de perder la Copa Davis. Lamentablemente, fue la última: la última pelota de José Acasuso en el tie-break se quedó en la red, y junto a eso, se quedaron las ilusiones argentinas. Rusia campeón. Sin dudas fue un golpe duro, pero se perdió con dignidad. Y eso, a veces vale más que muchas cosas.

Nota: Me tira un error al enviar una imagen, cuando sepa como solucionarlo le agregaré imágenes al artículo.