Por Jorge

Uno de los temas de los cuales se habló mucho antes de la serie de la Semifinal entre Argentina y Australia fue si la máxima figura del equipo australiano, Lleyton Hewitt, venía a Buenos Aires, ya que temía por su seguridad.
Finalmente el ex número 1 del mundo vino a Buenos Aires (protegido por 20 patovicas), aunque por su rendimiento el viernes y el sábado muchos dicen que estuvo ausente.
Pero más haya del nivel tenístico de Lleyton, hay que destacar el comportamiento del público.
Cómo es sabido, en la Copa Davis la gente suele ser mucho más eufórica que en cualquier torneo ATP.
Sin embargo, el público argentino demostró que se puede tener una pasión por un deporte y no por eso hay que ser violento.
En los 3 días que pasaron no se produjo ningún hecho para lamentar y el maltrato hacía Hewitt no paso de un insulto.
Los hinchas australianos pudieron ver los encuentros tranquilamente, mezclados con los simpatizantes del equipo nacional.
Es bueno que la Davis se viva de esta manera, alentando a nuestros tenistas pero sin agredir físicamente a ningún rival ni al público visitante.
Foto: La Nación.
