06/04Volvió la paridad al tenis y se celebra
Por Santiago

El Sony Ericsson Open de Miami, Estados Unidos, sobre cemento, quedó en manos del ruso Nikolay Davydenko, número 4 del mundo. En la final venció al español Rafael Nadal, 2° en el ranking, por 6-4 y 6-2.
El de Miami fue el segundo Masters Series de la temporada y el segundo ganado en la carrera del ucraniano nacionalizado ruso que se parece a Golum. Nadal sumó su 3° caída consecutiva en finales ATP, ya que antes perdió las finales del Masters Series de París (contra David Nalbandian) y de Chennai (ante el ruso Mikhail Youzhny).
Se nota una paridad que desde antes del 2004 no se veía en el tenis. Si bien prefiero que gane el suizo Roger Federer siempre cuando no juegue contra argentinos, ahora me siento a ver partidos sin la certeza de saber quién va a ganar. Federer no da la sensación de invencibilidad, Nadal no aprovecha del todo sus chances, Djokovic puede pasar de ganar un Masters Series a ir perdiendo un partido e irse mentalmente de la cancha, y Nalbandian juega bien cuando quiere.
Ahora es más divertido ver tenis, ¿no creen?
Por Santiago

El Sony Ericsson Open de Miami, Estados Unidos, sobre cemento, quedó en manos del ruso Nikolay Davydenko, número 4 del mundo. En la final venció al español Rafael Nadal, 2° en el ranking, por 6-4 y 6-2.
El de Miami fue el segundo Masters Series de la temporada y el segundo ganado en la carrera del ucraniano nacionalizado ruso que se parece a Golum. Nadal sumó su 3° caída consecutiva en finales ATP, ya que antes perdió las finales del Masters Series de París (contra David Nalbandian) y de Chennai (ante el ruso Mikhail Youzhny).
Se nota una paridad que desde antes del 2004 no se veía en el tenis. Si bien prefiero que gane el suizo Roger Federer siempre cuando no juegue contra argentinos, ahora me siento a ver partidos sin la certeza de saber quién va a ganar. Federer no da la sensación de invencibilidad, Nadal no aprovecha del todo sus chances, Djokovic puede pasar de ganar un Masters Series a ir perdiendo un partido e irse mentalmente de la cancha, y Nalbandian juega bien cuando quiere.
Ahora es más divertido ver tenis, ¿no creen?
