30/11El que no salta, apostador (?)
Por Santiago

Desde este humilde blog nos sumamos a la campaña de nuestros amigos de Olémela.
Los colegas (?) del pasquín de cuarta, perdón, de Olé, sacaron la diversión sana (?) de los mensajes de texto que aparecían en su página, donde cada uno podía alentar a su equipo, insultar al rival o declarar amores (?) la semana pasada y dejaron en banda a los screeneadores. A los SMS los reemplazaron con las apuestas (ilegales) de Bet and Win.
"Vamos a poner las cosas en su lugar: Olé, pasquín de cuarta, hacete ort*ar".10/11Sobre las lesiones y el estado físico
Por Santiago

De Sosnowski, en el comentario 50 del post del título de Nalbandian en París:
¡Gracias Sosnowski!
Por Santiago

Desde este humilde blog nos sumamos a la campaña de nuestros amigos de Olémela.
Los colegas (?) del pasquín de cuarta, perdón, de Olé, sacaron la diversión sana (?) de los mensajes de texto que aparecían en su página, donde cada uno podía alentar a su equipo, insultar al rival o declarar amores (?) la semana pasada y dejaron en banda a los screeneadores. A los SMS los reemplazaron con las apuestas (ilegales) de Bet and Win.
"Vamos a poner las cosas en su lugar: Olé, pasquín de cuarta, hacete ort*ar".
Por Santiago

De Sosnowski, en el comentario 50 del post del título de Nalbandian en París:
Las condiciones del circuito son exigentes en demasía para el cuerpo del tenista. Diferentes canchas, diferentes pisos, pelotas más pesadas que antes para complementarse con la superficie, la tecnología de las raquetas, y un calendario extenuador. El físico necesita recuperación después de cada lucha. Muchas de las molestias se vuelven crónicas y, aunque no inhabilitan, sí restringen movimientos libres cuya condición requiere imperiosamente un mayor esmero y cuidado. El caso de Rafael Nadal es típico: mucho esfuerzo físico, desgaste muscular y, como consecuencia, las lesiones empiezan a sentirse. Nalbandian fue otro jugador de aquellos -parece haber superado esa coyuntura, pero habrá que ver- que estuvo azotado por lesiones y sus caídas en partidos cruciales son fiel testimonio de esa debilidad -por citar ejemplos, la caída ante Calleri en la semifinal de Hamburgo 2003, contra Roddick en la semifinal del US Open 2003 tras disponer de un match point, su no presentación ante Coria en la final de Basilea 2004, su derrota frente a Moya en la final de Roman 2004 y ante Gaudio en la semifinal de Roland Garros 2004 y contra Baghdatis en la semifinal de Australia 2006-. Estas lesiones no se difundían semanas o meses después: se ponían en evidencia durante los mismos partidos. Su doble revés crea mucho estrés en su muñeca y sus músculos abdominales. Esas zonas siempre las tuvo afectadas y fueron averías que sobrellevaba de torneo a torneo y de partido a partido, y llega un momento en que la lesión conlleva a problemas insuperables. Los fisiotrapeutas hacen lo que pueden y se concentran en fortalecer las zonas afectadas. Hay jugadores proclives a lesionarse con regularidad, andan siempre lesionados, hay otros con menor incidencia y otros con mayor suerte y menos incidencias. Las lesiones de los tenistas son muy serias y también delicadas. En el caso de Rafael Nadal ya se sabe que algo tiene en sus rodillas y es una lesión crónica que lleva de carga, y lo que tiene no es buen augurio para el porvenir de una joya brilante del tenis (¿qué sería el tenis sin un Rafael Nadal?: el tenis se sentiría más pobre). En Wimbledon 2006 la lesión le mermó el rendimiento físico y le restó chances para ganar el título. Ningún jugador serio y consciente de su profesionalismo finge lesiones; no hay tiempo para esos vericuetos. Los premios y los dólares no perdonan disimulos, aún mas el orgullo y honor propio. No hay lesiones leves, cualquier lesión, por más inocuo que aparezca, si no se la atiende puede en un corto tiempo acabarle la carrera al profesional. En el caso de Nadal, él debe ser muy discriminativo y elegir sus torneos con discreción. No puede ser que quiera jugar en todos si su físico ya le va alertando de los riesgos que se le avecinan. Los organizadores también deben entender esto y ser mas comprensibles en estos casos. Bjorn Borg abandono el tenis en la plenitud de su carrera porque se negó a acatar al calendario tenistico. Él quería seguir, pero su físico le había dicho que no podía con el calendario. El tenis perdió. Nadie quiere que algo similar sucediera con las estrellas contemporaneas.
¡Gracias Sosnowski!
